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indocumentadasA la falta de contrato laboral se suman ingresos insuficientes: Senado de la República

 

Cimacnoticias | México, DF.

En 2014, 1.4 millones de personas que realizaron trabajo del hogar remunerado en México –casi en su totalidad mujeres– sufrieron “pobreza por ingreso”, ya que su salario no alcanzó para adquirir los bienes y servicios necesarios para la satisfacción de sus necesidades básicas.

Los datos forman parte de un estudio reciente del Instituto Belisario Domínguez, centro de investigación del Senado de la República, como parte de las acciones de las y los legisladores para procurar la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre seguridad social y formalidad en el empleo para personas trabajadoras del hogar.

El Instituto Belisario Domínguez informó que en 2014, de los 2.2 millones de personas dedicadas al trabajo del hogar remunerado – 91 por ciento mujeres–, 62.8 por ciento se encontraba en situación de “pobreza por ingreso”.

Lo anterior quiere decir que 1.4 millones de personas dedicadas al trabajo doméstico no recibieron ingresos suficientes, para adquirir los bienes y servicios con las que podrían satisfacer sus necesidades básicas.

De acuerdo con el estudio del Senado, los ingresos de esta población son muy bajos, ya que el año pasado 38 por ciento de las trabajadoras del hogar recibían más de uno y hasta dos salarios mínimos (SM) por su labor, mientras que 32 por ciento percibió sólo un SM.

Además, el Instituto precisó que todas las personas trabajadoras del hogar remuneradas carecían de contrato y seguridad social, lo que convierte a esta población en una de las más vulnerables de la sociedad mexicana.

En los recientes nueve años descendió el porcentaje de trabajadoras del hogar que contaban con contratos escritos y seguridad social, ya que en 2005 este grupo era equivalente al 6 por ciento y para 2014 era de 3 por ciento.

REFORMAS A LEY FEDERAL DEL TRABAJO

El Instituto del Senado exhortó al Estado a garantizar que el empleo de las trabajadoras del hogar sea digno y socialmente útil, y que no únicamente cuente con remuneración.

Para garantizar esto, la Ley Federal del Trabajo (LFT) debe estipular por escrito y claramente las condiciones laborales formales de esta población trabajadora.

De acuerdo con la investigación, la LFT dedica el capítulo XIII a “los trabajadores domésticos”, pero no precisa la obligación de los patrones de brindar un contrato escrito.

Además, tras la reforma a esta ley en 2012 no se reconocieron derechos para las y los trabajadores del hogar, que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece para todas las personas trabajadoras.

Por ejemplo, la Carta Magna estipula una jornada diurna máxima de ocho horas y nocturna de siete; que las mujeres tienen derecho a descansar seis semanas antes y después del parto, así como a conservar su empleo y salario íntegro y tomar dos descansos extraordinarios de media hora durante el día, para amamantar a su bebé; también a la protección del seguro social, y acceso al fondo nacional de vivienda.

No obstante, la LFT deja por entendido que puede considerarse legal una jornada de 12 horas, ya que el patrón sólo está obligado a otorgar en total 12 horas de descanso; no considera el pago de horas extras, ni el pago de vacaciones anuales, días de descanso y festivos, prima de antigüedad, aguinaldo y licencias por maternidad.

Además, no establece el derecho a la seguridad social ni obliga a los patrones la aportación al Fondo Nacional de Vivienda.

Según el estudio, en México 15 millones de personas –lo que equivale a 45 por ciento del total de la población trabajadora y subordinada– carece de seguridad social.

En 2014 el número de personas asalariadas que trabajan en hogares de terceros se incrementó en 28 por ciento, al pasar de 1.8 a 2.3 millones, lo que constituye 15 por ciento del total de trabajadoras y trabajadores en la informalidad.

Del total de personas que conforman el sector, 130 mil mujeres no saben leer y escribir en comparación con los 6 mil varones (trabajadores del hogar) que están en esta situación.

Desde hace cuatro años, las trabajadoras del hogar han exigido sin resultado que el Estado mexicano ratifique el Convenio 189 de la OIT.

No obstante, la Secretaría de Gobernación y la Presidencia de la República han evadido informar sobre las acciones llevadas a cabo, para la ratificación del tratado internacional que, además, beneficiaría a mujeres indígenas y migrantes.