Opinión
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Flann OBrienAlejandro García/ ]Efemérides y saldos

Antes de una semana habíamos construido un hermoso cobertizo en las proximidades de mi casa. Pero, ay, las cosas no son siempre como uno se imagina. Cuando mi abuela, dos hermanos míos y yo mismo llevábamos dos noches en el cobertizo estábamos tan helados y profundamente empapados que fue un milagro que no desapareciéramos para siempre; y no encontramos alivio hasta que no regresamos a nuestra propia casa y estuvimos de nuevo confortablemente  instalados entre el ganado.

Flann O’Brien

Como Flan O’Brien escribió dos obras magistrales: “At –Swin-two-Birds (Dos pájaros a nado)” y “El tercer policía”; una novela escrita en lengua irlandesa, “The poor mouth”, una especie de Réquiem en sordina por un idioma en vías de desaparecer, y por los últimos pobladores que aún lo hablaban descendientes de reyes guerreros y poetas prodigiosos, degradados a una condición donde la diferencia entre su vida y la de los cerdos cuya crianza los mantenía era apenas perceptible; así como dos novelas menores escritas en sus últimos años, “La vida dura” y “El archivo de Dalkey”, y la comedia “Faustus Kelly”.

Sergio Pitol 

Nórdica Libros ha publicado desde la década pasada las obras fundamentales del escritor irlandés Flann O’Brien (1911-1966). Anteriormente se conseguían en Montesinos, Edhasa y Libros del serbal. Yo tuve la noticia de este autor por los ensayos de Sergio Pitol en “La casa de la tribu”. Flann O´Brien es pseudónimo de Brian O’Nolan. “La boca pobre” (Madrid, 2011, 1ª reimpresión, Nórdica, 143 pp.) apareció en 1941, firmado por Myles na gCopaleen. La novela es antecedida por una muy contextualizadora “Presentación” de Antonio Rivero Taravillo, quien además es responsable de la traducción del gaélico irlandés al español. Al contrario de “Dos pájaros a nado” y “El tercer policía” que tuvieron dificultades para ser publicadas y quedarse en el gusto del público, “La boca pobre” se vendió en forma muy exitosa, se reeditó en 1942. Después esperó dos décadas para tener nuevos lectores. Hoy nuestro autor es mencionado junto con James Joyce y Samuel Beckett como el trío fundamental de narradores del siglo XX irlandés.

   Rivero Taravillo señala que “La boca pobre” cierra una tradición de libros memorialísticos cuya intención develadora del alma y del ser irlandés de la zona oeste y de su lengua fue cayendo en el mero culto al terruño y en lamentaciones en las cuales la pobreza era la razón de ser y del orgullo de sus habitantes. La novela de O’Brien opera como una especie de Quijote que no golpea a las novelas de caballerías, sino a esos libros de veneración huera.

   La clave de la novela es el humor. Se parte de la situación peculiar en donde la convivencia con los cerdos no sólo es inevitable, sino imprescindible para la supervivencia. Cuando alguien aconseja a la familia del narrador que viva mejor y por lo tanto ponga fin a la vida entre el estiércol y el apabullante olor de los cerdos, decide que pueden cambiar. Construyen una vivienda para ellos solos, pero a los pocos  días se dan cuenta de que los cerdos les dan calor y les disminuyen la humedad. Así, en lugar de buscar una solución diferente, de acuerdo al mundo del progreso, prefieren regresar a su condición anterior. Se vive del vapor y la pulpa de las patatas. Se vive entre el mal tiempo, la lluvia, el viento y la humedad. La vida no es fácil, pero la literatura que la trata es lacrimosa y superficial.

   O’Brien invierte el tratamiento de los temas. Predomina el mal olor. Se da el caso de que un cerdo casi les impide continuar en paz dentro de esas condiciones, pues su tamaño es enorme e impide cualquier movilidad. El mal olor que produce está más allá de cualquier resistencia humana, ahora se trata de un cerdo podrido, mas no les queda otra que aguantar, hasta que llega alguien y lo elimina: lo encierra y lo asfixia, Eso representa para ellos un vacío importante dentro de su mundo de soluciones de escaso número.

   Un personaje fundamental es el Viejo Canoso, que se entiende corresponde a la generación anterior a la del padre, el cual se encuentra ausente y seguro no es por voluntad propia. Sea o no el abuelo de la familia, el viejo es ladino y astuto. Se entera de que el gobierno pagará a cada familia dos libras por cada niño irlandés que hable la lengua inglesa. Para tal propósito se nombra a un funcionario que levante un censo a fin de saber quiénes merecen el beneficio y el tamaño del desembolso. Los habitantes saben que su orgullo de hablar gaélico está en peligro, pero el anciano ve el lado práctico y económico, así que no lo dejará ir.

   A falta de niños el Viejo Canoso tiene una familia completa de cerdos. Aprovecha que el censor se siente incómodo por el mal olor del lugar, es de edad avanzada, tiene pésima vista, mal oído y quiere irse lo más pronto posible. Así que todos esos irlandeses cuadrúpedos que se arrastran chillan cual bebés, son vestidos con calzones, como hombres y mujeres, pasan el ligero examen y el viejo recibirá una buena cantidad por su aportación al dominio de la lengua dominadora. Sólo que después de la exitosa aventura le han sustraído un cerdo. El Viejo no concede y va en busca de otro, ajeno, aprovechando la oscuridad de la noche y lo sacrifica para mantener la ración de tocino. Cuando el cerdo desaparecido regresa, el Viejo no se inmuta.

   “Nos sorprendió que el cerdo regresara en medio de la oscuridad, pero mucho más nos sorprendió la noticia que nos hizo saber cuando hubo dado buena cuenta de las patatas y fue despojado de los calzones. En un bolsillo encontró el Viejo una pipa vacía y buena picadura de tabaco. En el otro bolsillo encontró un chelín y una pequeña botella de licor”.

   Entendiendo la poca atención del vecino poderoso y de la debilidad de sus políticas maniatadoras, de la indiferencia del gobierno propio, de la ruina del sistema educativo autóctono que todo lo resuelve con golpes y la consecuente deserción de sus hijos, de la dedicación a la vida de sobrevivencia en familias disfuncionales, el Viejo no para de urdir. Ante la pérdida de estudiosos del gaélico y ante la abrumadora evidencia de que siempre que venían los señoritos de Dublín o de otras ciudades se llevaban algo y no dejaban beneficio a la comunidad en general y a él en particular, se convoca a reunión de amantes de la tradición. También invita a los hombres poderosos de la zona.

   Se organiza una fiesta por lo gaélico. Se convoca a un concurso para determinar al mejor especialista del idioma. La competencia termina con una maldición para el ganador (se cumplirá tiempo después) y con varias pérdidas de vidas de los otros competidores. El viejo no pierde tiempo, se beneficia de rentas de espacio, realiza las diversas etapas en donde mejor le conviene. La fiesta concluye con bailadores muertos por el esfuerzo y con la caída del excepcional “Ocho Hombres”, quien es envalentonado por una botella casi mágica hasta que una piedra lo somete de manera definitiva. El narrador se bebe los restos del licor y a duras penas salva el cuerpo, no sin sufrir seis meses de secuelas molestas.

   En vacas flacas, con las patatas en descenso, el Viejo Canoso lleva de cacería al narrador a los Rosses. No encontrarán a grandes animales, pero sí podrá entrar a alguna casa y hacerse de joyas y objetos de valor. Después el Viejo irá a visitar a un amigo y mandará al narrador a casa por un camino alterno y con parte del producto de caza. Durante su viaje se topa con un animal parecido a una foca peluda que lo persigue. Se trata del Gato de Mar. El viejo ha podido salvar su botín y continuar la vida en La boca pobre.

   Cuando la suerte parece favorecer al narrador, al encontrarse con la fortuna de un hombre que se ha ido a vivir a una caverna y allí ha muerto, se lleva lo necesario, lo esconde, lo administra para no despertar sospechas con un cambio sorpresivo de modo de vida. No puede avanzar, hay ojos por todos lados, lo descubren, lo denuncian y lo responsabilizan por la vida del hombre y lo acusan de ladrón. Justo cuando su padre retorna a casa después de una larga temporada de veintinueve años en la cárcel, el narrador ocupará un lugar en la prisión por el mismo tiempo.

   “—Dice —explicó el Viejo— que algún canalla mató hace poco a un caballero en Galway y le robó gran cantidad de monedas de oro. Dice que la policía tiene información de que tú has estado comprando cosas con oro en los últimos tiempos”

   Cerdos y bien cerdos, es Irlanda, Oeste, Corca Dorcha, boca pobre, unos que corren por las habitaciones de las casas, otros que van por la vida y salen miserables para regresar a la boca pobre más pobres todavía, con tal sólo el vapor de las papas calentando las tripas.

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