Opinión
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3bbfeaad televisión 696x464Soledad Jarquín Edgar/ Mujeres y Política

SemMéxico

Los picos de las noticias están como dramas de televisión, entretenidos y preocupantes. Ya no sabemos con qué nuevo capítulo vamos a despertar cada día. En el medio, ocurren cosas importantes: más violencia generalizada, que golpea a niñas y mujeres y una mayor e inexplicable pobreza.

Una realidad que contrasta con quienes viven en la élite del poder político y la corrupción que en ello subyace.

Entretenidos entre cinturones de paz sheimbuneana o el final inesperado de Jesús Orta Martínez en la Secretaría de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México, el villano de las feministas, no sabemos qué fue lo peor de lo más feo en el capítulo de la Ciudad Innovadora y de Derechos.

Como en el caso de Orta Martínez, otro final inesperado fue el de Eduardo Medina Mora. En ambos casos nos quedamos en ascuas porque a ciencia cierta nadie sabe las razones, ni personales o institucionales, que llevaron al ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a dejar el cargo abruptamente cuando le quedaban años para vivir bien.

Esta serie entre el poder y la gloria, donde los súper poderes, parecieron extinguirse de un momento a otro, el probable enriquecimiento ilícito, a base de sus muchos años de trabajo en la burocracia, pero de la elite mexicana, igual que la ex primera dama de México, ésta sí, amasando una fortuna multimillonaria en la farándula mexicana, aunque esa propuesta indecorosa tampoco la compraron quienes han vivido en el medio del espectáculo.

Medina Mora tenía, se supo ahora, más pinta como empresario que como hombre en la procuración de justicia. Por lo pronto, el casi ex ministro, está desaparecido como lo estuvo unos días el cuerpo del cantante José José, que post mortem escenificó un verdadero drama de la vida real en la pantalla chica, comentado y escrito en casi todos los medios de comunicación, lo que sirvió al público primero para perdonar todos sus malos ejemplos como se dice los tuvo por sus adicciones, lo importante diría la vox populi es que se levantó, lo superó todo, y segundo para preocuparse e indignarse ante la incertidumbre de un Triste que vivió una Nave del Olvido, un final para entretenerse mientras el rumbo del país sigue en la inseguridad que cuesta vidas.

También la semana pasada, como un capítulo de la rosa de Guadalupe, en Oaxaca se esperaba que no se consumara el desatino de la deuda, pero el milagro no operó y sí la deuda, aprobada, inexplicablemente para la gran parte de la ciudadanía de una mayoría morenista que aceptó el endeudamiento por tres mil 500 millones de pesos que pidió el gobernador priista Alejandro Murat, para obras, y 13 mil millones de pesos más para pagar otra deuda arrastrada por el ex gobernadores Ulises Ruiz y Gabino Cué.

En los entretelones del teatro de la vida legislativa se quedaron las razones del legislativo, en especial de los morenistas que rechazaron votar por la despenalización de la interrupción legal del aborto, y que aceptaron sin tanto cuento la deuda. Eso, especulando, revela sus prioridades y cómo llegar a la 4T tiene un lejano provenir. Tanto así que sus más fieles seguidores cuestionaron su decisión. Hasta hoy no hay explicación de quienes aceptaron el endeudamiento millonario.

Así el país, que vive, dice el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, sin recesiones, pero con un crecimiento mediocre. ¡Hay la llevamos! esa podría ser la frase, el drama se vive en el cada vez más acotado poder adquisitivo de la población y en el recrudecimiento de la violencia, en específico contra las mujeres, donde sí impacta la falta de dinero, porque lo primero que se experimenta es una mayor desigualdad y discriminación.

Así la falta de oportunidades no es otra cosa que una forma de violencia. Es la triple alianza: corrupción-pobreza-violencia lo que urge romper, y sólo se rompe con educación-prosperidad-justicia esa sí sería una transformación.

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