Opinión
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Martha Canseco
/ Botella al Mar

SemMéxico

Luego del comunicado oficial que enviaron los miembros de la banda mexicana Botellita de Jerez, respecto al suicidio de su compañero Armando Vega-Gil, me siento con la libertad de escribir sobre otro tema. El documento del grupo es muy sensato y lo que expresan y solicitan a sus seguidoras y seguidores, aún más. La estela de desaguisados que provocó éste caso me produjo mucha inquietud, ahora al grito de ¡Towanda!, libre soy.

Éste 10 de abril se cumplen 27 años, del estreno de una de las películas emblemáticas del feminismo norteamericano, “Tomates Fritos Verdes”, basada en la novela homónima de Fannie Flagg. Ustedes se preguntarán, ¿pues qué tiene de especial?, en realidad muchas cosas.

Para éstas nuevas generaciones, que dan todo por hecho, asentado y merecido, hacerles notar a las jóvenes que las libertades de las que hoy gozan; millones y millones de mexicanas no las tuvimos a su misma edad, así que ¡por favor, ni las desdeñen ni las desperdicien!

En 1992, el filme resultó totalmente vanguardista, se habla ahí de la amistad entre mujeres (llamada ahora sororidad), cuando en general el cine de la época apostaba a reproducir el estereotipo repetido hasta la náusea de la rivalidad y enemistad entre mujeres, que cabe señalar es y ha sido una estrategia del sistema para mantenerse incólume. Bien dice el dicho ¡divide y vencerás!

Hay también una historia de lesbianismo ¡con final feliz!, antes de ésta, siempre alguna de ellas se moría o recibía el castigo divino. Así es jóvenes hace apenas 27 años los derechos de la comunidad LGBTTI, no estaban en el centro del debate, ¡vamos los derechos humanos en general no eran una preocupación como ahora lo son!

Fascinante la manera en que en el filme se retrata el efecto que tiene en una mujer común el incipiente feminismo que apenas se iba abriendo espacio en la cultura norteamericana.

Claro, ahora es tema de interés y estudio, literal, el feminismo se ha profesionalizado, pero en ése tiempo se hacía más que nada con mucha intuición y muy buena voluntad. Por eso la escena en que Evelyn se reúne por primera ocasión con un grupo de mujeres quienes le piden que se mire con un espejo la vulva, es tan relevante.

Las feministas de los setentas y ochentas intuían, y con mucha razón, que la liberación de las mujeres iniciaba con la apropiación del cuerpo y la sexualidad porque eso fue lo primero que colonizó el sistema patriarcal.

Hábil como siempre, el sistema ha retomado ésta bandera del feminismo y ha convencido, sobre todo a través de los medios de comunicación y a las mujeres jóvenes, de que tener muchas relaciones sexuales y acceder a cualquier técnica sexual, las libera, cuando en realidad los que siguen disfrutando del placer son los hombres, porque sí el sexo oral y anal, fuera de aquí para allá y de allá para acá, otro gallo cantaría.

Así entonces ahora, la idea completa sería que la liberación de las mujeres inicia con la apropiación de su cuerpo, su sexualidad y su placer.

La personaja Evelyn, inicia su empoderamiento personal al grito de ¡Towanda!, que ésa siga siendo nuestra proclama, porque el feminismo ¡no va para atrás!

Por cierto, acabo de probar por primera ocasión los tomates fritos verdes.

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