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Velada literaria, con el poeta reconocido en el Festival Internacional Ramón López Velarde, que realiza la UAZ en esta capital

 

Luis Miguel Aguilar Camín, a quien  este año se dedica el Festival de Poesía Ramón López Velarde, ofreció una mesa de poesía y poética, ante un vasto público, entre  los que se encontraban los escritores Héctor Aguilar Camín y Ángeles Mastretta, así como  otros poetas que reconocieron la trayectoria del homenajeado.

Entre una cascada de vivencias, en donde las letras una a una no dicen nada, pero que al juntarlas hacen palabras, luego frases y que en manos de expertos literatos se transforman en colores con sabor, olor y forma,  en el patio central de Rectoría se llevó a cabo una velada literaria con el destacado poeta y columnista.

Laureado la noche de este jueves por un público de pie y con una salva de aplausos que duró tres minutos, al reconocer su trayectoria, el escritor se autodefinió como poeta y no como novelista, agradeciendo a las autoridades de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) por el apoyo brindado a través de los años, para la realización de los juegos florales.

Para Luis Miguel Aguilar Camín, sin el esfuerzo y el tesón de José de Jesús Sampedro por mantener el Festival de Poesía Ramón López Velarde, ambos eventos hubieran desaparecido. Al mismo tiempo, recordó lo difícil que es mantener un evento durante tantos años haciendo referencia a la Editorial Dos Filos y se remontó a los años 80 en los que en el Distrito Federal era muy difícil publicar y mantener una “aventura editorial de manera permanente”.

Añadió al respecto que había esfuerzos, como el del poeta jalisciense  Ricardo Yáñez, quien publicaba una hoja volante que se llamaba “El Ciervo Herido”,  o como Ediciones “El Mendrugo”, que se las ingeniaba para reciclar y editar los libros de poemas en papel revolución y con cajas de cartón y el cosido era una soga.

Sin embargo  –dijo–  también existía “la poesía en grapa”: A pesar de que los libros eran, en general, muy breves y delgados, ponerles lomo era muy caro,  por lo que una de las soluciones era engraparlos. Lo anterior como referencia a la revista que edita José de Jesús Sampedro llamada “Dos Filos”.

Recordó que conoció al vate Sampedro en los años 70, con la aparición de un libro ganador de un premio nacional de poesía que tenía un título “Refractario a la memoria por su singularidad”: “Un  (ejemplo) de salto de gato pinto”, que contenía una serie de poemas que “libérrimos, muy modernos, frescos muy inquietantes también”, ya que tocaba una serie de momentos de la vida, y su autor era José de Jesús Sampedro.

Después de esos recuerdos, Aguilar señaló que él pertenece a una generación de poetas mexicanos que empezó a publicar a principios de los 70, con una característica en todos ellos “que era múltiple” por su gran cantidad, dándoles a veces un trato de epidemia: Había muchos más poetas que novelistas,  y “algún malhadado” recordó que en la Nueva España se decía que había más poetas que estiércol.

No obstante –continuó–  las situaciones cambiaron a mediados de los 80 y un poco más allá, porque “al encontrarse a alguien en una fiesta que no conocía, y te decía: -Oye ¿cómo va tu novela? Le respondía: ¿Y cómo sabes qué estoy escribiendo una? Ahora en México –señaló–  “hay más novelistas que estiércol”.

El homenajeado leyó posteriormente varios poemas de su autoría, describiendo su escritura y versatilidad para hacer de las palabras alientos de un instrumento, y detallando diferentes pasos de su vida. En ellos abordó de una manera sentida al padre que, mediante la excusa “voy a comprar una cajetilla de cigarros, sin decir que iba a por ella a China”,  regresó después de 30 años de ausencia,  y su madre les recordó “lo inútil de su padre”.

Pero, también recordó o leyó en esa diáfana forma de hilar las letras que se convierten en palabras, a los jugadores del balompié del mundial de 1970, que están en un poema, escrito en endecasílabas (en palabras  de 11 sílabas).

En relación a lo anterior, narró una anécdota en donde un amigo, al leer el poema publicado en la Revista Nexos, le preguntó si al escribir su oda en endecasílabas lo hacía porqué en cada equipo de futbol había 11 jugadores, a lo que el poeta respondió que “sí, que por ello lo había escrito así”. Pero, ante el público asistente, con verdadera modestia, admitió en tono de sorna que no podía decir la verdad, por no herir la susceptibilidad intelectual de su amigo.

Trayectoria

José de Jesús Sampedro habló del trabajo poético de Luis Miguel Aguilar Camín,  subrayando que es poseedor de una inconfundible forma de expresarse, de materializarse al amparo de un cierto tono de lo volátil, que deviene de lo perpetuo único, haciendo que el lector tenga una curiosidad por integrarse a su escritura. Y relató que en 1981 descubrió al poeta al leer el libro “Medio de Construcción”.

El promotor del Festival de Poesía expuso que el poeta nació en Chetumal, Quintana Roo, el 23 de septiembre de 1956. Es poeta, narrador, traductor, articulista, ensayista. Estudió Lengua y Literatura Inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha publicado Medio de construcción (1979), Cuentos y relatos norteamericanos del siglo XX (antología; 1982), Chetumal Bay Anthology (1983), La democracia de los muertos. Ensayo sobre poesía mexicana, 1800 a 1921 en 1988, Suerte con las mujeres (narrativa; 1992), Poesía popular mexicana (antología; 1999), Fábulas de Ovidio (traducción; 2000), Pláticas de familia. Poemas y prosas (2007) y El minuto difícil. Poemas reunidos, 1979 a 2007 (2009).

Fue director de la Revista Nexos e integrante del Consejo de Redacción de La Cultura en México; ha colaborado en La Crónica de Hoy, La Jornada, Revista de la Universidad de México y Uno más Uno. En 2010 recibió el Premio PEN Club México. Actualmente publica en el periódico Milenio Diario su columna semanal “El Camaleón Peripatético”.

 “Es el mayor poeta de su generación”: Héctor Aguilar

Al tomar la palabra, Héctor Aguilar Camín, hermano del poeta laureado, lo describió como un hombre extraordinario; un vate espléndido muy refinado, muy profundo y de no de fácil acceso: “porque exige mirada y cuidado en su trabajo”. Sin embargo –afirmó– tiene una extraordinaria manera de recompensar el esfuerzo. Luis Miguel –aseveró– es “el mayor poeta de su generación”.

En relación a sus padres,  señaló que él escribió un libro recientemente, que es la historia personal de su familia. “Adiós a mis Padres” –expresó– es una novela de ficción, pero antes la hizo su hermano en varios poemas,  en donde están los recuerdos de sus padres y de sus abuelos.

Mesa de lectura

En ese mismo espacio, los poetas Horacio Benavides de Colombia; Manuel Cárdenas, de Colima; Ivonne Sánchez, de España, y Víctor Sosa, de Uruguay, describieron su poesía de manera variada: La lectura recorrió los diferentes estados de ánimo, al recordar y confrontar en diferentes poemas tanto los problemas sociales delestado y la represión, como en Colombia, hasta el maltrato de las mujeres en España, o la preocupación por la contaminación de nuestros entornos.

Para cerrar la jornada del día programada en el Festival de Poesía 2014,  Georgia Aralú González, moderadora de las mesas de lectura, presentó a Ernesto Lumbreras, de Guadalajara;  Lola Martínez, de España; Víctor Rodríguez Núñez, de Cuba, y a Arturo Trejo Villafuerte, del Distrito Federal.

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