Cultura

“Modelo de Enseñanza Activa de las Artes” y “Sensibilización para la Inclusión”, sus más recientes itextos

 

Rosa María García Ortiz, docente-investigadora de la Universidad Autónoma de Zacatecas, presentó sus investigaciones más recientes, tituladas, “Modelo de Enseñanza Activa de las Artes (Menart)” y “Sensibilización para la Inclusión”.

De esta manera, y tras coincidir los asistentes al evento, en que los libros de García Ortiz son de un alto contenido formativo y vienen a evolucionar la enseñanza de las artes y la sensibilización para la inclusión, ambos libros fueron considerados por los comentaristas, como una aportación invaluable para los propósitos académicos de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en los niveles de educación secundaria, media superior y superior.

Los comentarios vertidos tuvieron lugar en el Auditorio de la Unidad Académica de Artes, en donde al describir los alcances del texto, Amelia Nora Martínez Sánchez, destacó la importancia de la investigación, que da el valor olvidado a la materia de Educación Artística, ya que la “Maestra Rosy  lo revolucionó” al darle una aplicación desde las Tecnologías Informáticas, enfocadas a proporcionarles a los alumnos una experiencia diferente en la forma de aprender las Artes, “imbuyendo” a los estudiantes en una práctica diferente fuera de las aulas, es decir, de su ambiente escolar, “dándoles con ello, otra experiencia receptiva”.

Se mostró convencida, de que la revaloración de la educación artística por parte de la autora, consiguió en varias de las generaciones de alumnos de secundaria dejar una formación integral en sus diferentes dimensiones, “afectiva, cognitiva, comunicativa, corporal, estética y ética”, y dejó claro, que como “maestra y madre de familia”, la necesidad que tienen los jóvenes que, a parte de los estudios escolares requieren en su formación escolar y de vida otros recursos y oportunidades para que puedan desarrollar sus capacidades y potencialidades, que  conseguirán con el método de combinar la enseñanza del arte juntando las tecnologías informáticas como lo propone García Ortiz.

De esa manera, su alocución acerca de los propósitos del trabajo de investigación, redundaron en el que la comunidad académica y educativa se incentive en la enseñanza activa de las artes, siendo –afirmó-, un modelo probado desde los inicios de su aplicación, su eficacia y el cambio de actitud de los estudiantes, docentes y directivos, pero todo basado en la experiencia y los logros obtenidos a los largo de veinte años de experiencia en la Unidad Académica Secundaria de la UAZ, por parte de la autora.

Martínez Sánchez recordó, que con quince años de conocer a Rosa María García, reconoció en ella “la congruencia entre lo que piensa, dice y hace”, con el fin de alcanzar sus metas, siempre proponiendo acciones educativas que a otros docentes les parecerían arriesgadas, pero que mediante la preparación de un ambiente académico diferente, más flexible, sin imposición de reglas a sus alumnos, con aulas más atractivas, con material para el trabajo de las artes, con actividades extra clase, planeadas para acudir a eventos artísticos como teatro, danza o exposiciones en museos, lo que desarrolló la sensibilidad humana y artística de sus estudiantes.

Además, atestiguó la puesta en marcha del proyecto Menart, en el ciclo escolar 2010-2011, con aulas adecuadas y equipadas con computadoras conectadas a internet y con sus respectivos programas multimedia y para el desarrollo de proyectos de diseño artístico, artes visuales, escritores en línea, artes escénicas, críticos de arte y música popular, en el que además se incluyó el portal, la plataforma e-Learning (educación a distancia), mediante videoconferencias en tiempo real, modelo –informó-, que aún es vigente, orientándose a estudiantes de escuelas secundarias públicas de todo el país, de los que se vieron beneficiados cerca de quinientos alumnos de la Secundaria de la UAZ.

Por su parte, Daniel Escoto Villalobos, Jefe del Departamento de Música de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, calificó el libro como una experiencia futurista, conseguida a través de su práctica continuada y llevada a su extremo, con un proyecto –dijo- apoyado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Centró su comentario reconociendo la importancia de contar con una universitaria comprometida, que ha llevado el proyecto Menart a la Unidad Académica Secundaria, evidenciado con ello la gran necesidad de las artes como eje integrador de la currícula de ese nivel educativo.

Conocedor del proyecto, señaló que en Menart destacaron la multidisciplinariedad, así como el uso de las tecnologías de la información como herramientas, invitando a valorar “a uno de los proyectos pioneros en nuestro país”, por lo que adelantó la necesidad de los docentes de actualizarse y adentrarse en el uso de las tecnologías, para con ello hacer una herramienta que les permita estar al día en la enseñanza, calificándolo como futurista.

Por último, el comentario del Libro Menart: Modelo de enseñanza activa de las artes, correspondió a José de Jesús Hernández Berúmen, Responsable de la Especialidad en Tecnología en Informática Educativa de la UAZ, quien reconoció la febril actividad de Rosa María García Ortiz.

Mencionó que a través del trabajo presentado, se pudo dar cuenta de que la Especialidad que él dirige, “cumplía con los objetivos para la que fue creada”, porque formaba docentes especialistas en tecnologías informáticas, por lo que dijo que para él es un “orgullo”, que a través de este libro se conozca la innovación de algo que empieza a romper “las viejas estructuras de enseñar”, y con ello, adoptar la tecnología para la enseñanza.

CURSO-TALLER

Durante la presentación, la moderadora Claudia Cecilia Flores Pérez, coordinadora de Comunicación Social de la UAZ, cedió la palabra a Nidia María Castillo Pérez, Docente Investigadora de la Unidad Académica de Docencia Superior, que invitada a comentar el libro “Sensibilización para la inclusión”, afirmó que la publicación hace que el lector reflexione sobre la necesidad de estudiar las principales innovaciones científicas y tecnológicas que abren y desafían, influencian y redimensionan la cultura y las prácticas educativas incluyentes.

Señaló también que el libro, al mismo tiempo invita a la reflexión sobre la necesidad de entender que la educación es un derecho integral, otorgándole respaldos jurídicos para el logro de procesos de inclusión social, de justicia y equidad, “lo que constituye uno de los mayores desafíos del siglo 21 en las políticas públicas de los países subdesarrollados para abatir el rezago social, ya que en las personas con alguna discapacidad, ese derecho se ve trasgredido y vulnerado.

Aseguró la necesidad de contar con prácticas incluyentes, aunadas en el desarrollo de una educación incluyente, vinculadas a la formación de la identidad de la personas y de sus capacidad que se ha acrecentado con la globalidad económica, que ha sido contrarrestada con la solidaridad y que intentan frenar la pobreza, la desigualdad y la exclusión.

Esa exclusión –explicó-, se palia a través de la reflexiones que vierte Rosa María García, en su libro; en donde propone un Curso Taller para docentes del nivel Medio Superior y Superior, con el fin de lograr una mayor sensibilización para la inclusión en los planteles educativos, en donde mediante recursos adecuados y explorando las posibilidades que ofrecen las TIC´s, para ayudar a quien lo necesita y requiere, una educación sin discriminación.

Para terminar la jornada, José Daniel Muñoz Soto, Responsable del Programa de Atención a Alumnos con Discapacidad, dependiente del Centro de Aprendizaje y Servicios Estudiantiles (CASE), en su cometario acerca del libro, reconoció en un primer momento en Rosa María García Ortiz, como una mujer visionaria, que exigente con ella misma, se convierte en luchadora por las causas en las que ella cree.

De la misma manera, destacó que el impacto que tiene el libro, ha hecho de que en la UAZ se hable de discapacidad, al tiempo que agradeció a todos y cada uno de los que han vuelto “la vista atrás”, y “que así no se vea la discapacidad como tal, sino como una diversidad funcional”.

Por último, Rosa María García Ortiz, agradeció a todos los que participaron en realización de sus investigaciones y señaló que en parte ella conoció la discapacidad en “carne propia”, ya que al estar estudiando el lenguaje de señas mexicano, se enfrentó a una discapacidad por una operación en ambas extremidades, lo que de momento le trastocó el continuar con su vida normal, situación que no impidió que siguiera con sus actividades diarias, pero siempre enfrentándose a la realidad de contar con una discapacidad momentánea, lo que fortaleció su convicción de abundar en su libro “curso-taller para docentes del nivel medio superior y superior”, lo que le permitió darse cuenta de la necesidad de políticas públicas enfocadas a este problema.

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